miércoles, 16 de marzo de 2016

Refugio para los que dan la cara y sanción para los cobardes (gobiernos) refugiados.

“Bajar el culo” es una expresión que usamos en el baloncesto cuando un equipo tiene la necesidad de aumentar su intensidad defensiva. 

La Guerra Civil en Siria empezó en 2011 y a estas alturas ya vive su quinto año. Más allá de la causa de la guerra, hay una consecuencia social que todos los seres humanos estamos viendo menos aquellos que forman parte de algunos poderes ejecutivos mundiales: la causa social. Muchas personas sirias o de otros países que se han visto involucrados en este conflicto huyen de sus países buscando un lugar donde poder reencontrar la felicidad y la paz arrebatada ya que ni siquiera son seguras saliendo de la calle..

Muchas de estas personas decidieron buscar en Europa mejor suerte a la obtenida en su país natal. Pero pronto se encontraron con la actitud pobre, patética y vergonzosa de la Unión Europea, que lleva mucho tiempo comprometiéndose a ayudar aunque la realidad es bien distinta: decidieron cerrar la frontera en Grecia, Hungría, Serbia y casi donde haga falta. La Unión Europea es tan consciente de su actitud que no es capaz de explicar porqué han cerrado dichas fronteras, e incluso algunas autoridades de dicha institución lo achacaban a su admiración por el Islam o por temor a que fueran terroristas. Aunque no solamente es la Unión Europea la que debería bajar el culo, ya que Estados Unidos en este asunto ha dicho más bien poco o nada.

Como los inmigrantes se encuentran las fronteras bloqueadas, muchos de ellos mueren ahogados por la pena y el sufrimiento, incluso mueren cerca de la orilla y otros muchos consiguen entrar en Europa, pero viviendo en unas condiciones patéticas, que llegan a ser hasta peores en las que vivían en sus países natales, sin agua potable, sin comida, sin luz y pudriéndose muertos de frío en cualquier lugar que encuentran.  Para que el papel del gobierno europeo no se discuta tanto, han decidido crear un Pacto, bastante ridículo por cierto, que por todo aquel que tenga empatía  y sensibilidad ya es conocido como Pacto de la Vergüenza.


Un ejemplo de esta actitud miedosa es el caso de España. Mariano Rajoy va con una actitud conservadora, que ni mucho menos es mayoritaria en el pueblo español, pero por la falta de acuerdos es lo que ha decidido el gobierno en funciones. Y es España como podría ser cualquier país. Es realmente triste que en una sociedad occidental como la nuestra que pretende ser tan abierta y tolerante, estemos excluyendo de ella a todo aquel que no comparta nuestra forma de pensar o nuestra religión, cuando sí compartimos con esas personas el tener una piel, dos ojos, dos brazos, dos piernas y un corazón, aunque esto último ya se ha demostrado parecer no tenerlo. Por favor, señores de la UE, toca acabar con toda esta pesadilla y bajar el culo.

Dibujo de @RockBallade_

viernes, 11 de marzo de 2016

¿En qué están pensando?

Como ser humano que soy, tengo la costumbre –mala costumbre, mejor dicho–, de creer que la multitud de personas con las que me cruzo todos los días, son personas que como yo, tienen una educación asimilada gracias a su padre, y gracias a su madre. Pero como decía, parece que no, que algo tan normal a mi parecer y al de una porción de la sociedad no es algo correctamente debido.

Es por ello que me cuesta comprender muchas cosas que han ocurrido esta semana: ¿en qué estaban pensando los actuales Reyes de España  cuando descaradamente dieron su apoyo a alguien que ya estaba siendo acechado por la sombra de la corrupción? ¿de verdad piensa alguien en este país que si quien tiene que dar ejemplo, osease, la corona, los políticos, los deportistas, los artistas, no lo da, los que lo pasamos mal para llegar a fin de mes vamos a acabar siendo los que demos ejemplo?


¿En qué estaba pensando ese imbécil con antecedentes por malos tratos para observar a una mujer con clara falta de amor a sí misma y en estado medio inconsciente para aprovecharse de ella, para violarla y para acabar con su vida satisfaciendo sus necesidades íntimas más profundas? ¿En qué estaban pensando los dos detenidos, que tras una pelea, deciden aprovechar la debilidad del otro contendiente de la pelea para debilitarlo, tirarlo al río y romperle las piernas y un brazo? ¿En qué estaba pensando el tan independentista, tan catalán y tan catalanes con pedirle al estado dinero mediante una ley que el mismo político se encarga de decir que jamás va a pedir? ¿En qué estaba pensando esos antipepitos para confundir a alguien con antipedritos y ya por eso creer que tienen derecho a agredirles, más cuando alguno de esos muchachos que activan antes el uso de datos del móvil antes que el uso del cerebro para pensar y actuar resulta que eran menores de edad? Qué mérito merecen a veces los padres, en serio. Nunca seré lo suficientemente agradecido con los míos como para darles las gracias por darme educación y por lo tanto, dignidad.


jueves, 3 de marzo de 2016

Mediocres buenos y mediocres malos.

Todos somos mediocres. Entiéndase lo que quiera decir. Ni somos unos desastres absolutos, ni tampoco somos unos Da Vinci, Gutenberg o Maquiavelo de la vida. Somos… Pues eso, normalitos. Ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. ¿Nos convierte eso en unos absolutos perdedores? Por supuesto que no. Es como todo. Depende de cómo se mire.

Una pregunta (y famosa frase de Kurt Cobain) me lleva comiendo la cabeza toda la semana: Si hubiera que elegir, ¿seríamos los peores de los mejores o los mejores de los peores? Aunque la respuesta en un primer momento pueda ser rápida e inmediata, cuando se la haces a un variado número de personas la cosa no es tan apabullante.

Depende de si somos unas personas ambiciosas o conformistas. Las personas ambiciosas se relacionan con los peores de los mejores, pues no se conforman con ser los últimos de la fila, quieren pelear y luchar para ascender escalones y convertirse en los mejores de los mejores, mientras que los otros cuando llegan a ser los mejores de algo se conforman con algo, como si fuera lo que más mérito tuviera en vez de seguir creciendo y querer siempre más.

Igualmente, para que los peores de los mejores se conviertan en los mejores, tienen la posibilidad de aprender de sus superiores técnicas, ideas o conceptos que les ayuden a crecer. Los mejores de los peores cuando llegan a su “cima”, se relajan y ya no tienen la intención de seguir creciendo, pues además no tienen ninguna referencia superior que se les ayude a crecer.

Se trata de elegir entre la vida cómoda o la vida dura: si eres conformista, agarras la vida cómoda, mientras si eres ambicioso, con ganas de abandonar la mediocridad, te aferras a ser el último de los mejores, pero con ganas de crecer, y crecer, hasta que tu nombre y lo que has conseguido sea la respuesta a la pregunta “¿quién es ese?”