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viernes, 28 de octubre de 2016

'Pocas luces' hay en todas lados.

Reconozco andar un poco preocupado: ya no sé si es que hablo un idioma distinto respecto a mi generación y a mi país o soy yo que ya me estoy haciendo mayor.


La cosa empezó con la que se lió en la UAM y con Felipe González. ¿Es libertad de expresión manifestarse contra una persona? Sí. Eso nadie lo duda. Lo que ya me parecía no tener tanto sentido es ver a jóvenes ir a manifestarse con el rostro tapado por caretas (la mayoría de papel). Llevo días buscando una explicación para entender por qué querían taparse el rostro, pero sinceramente no la he encontrado. No la he encontrado y más de una vez he pensado en que yo solamente me pondría una careta si es para ir al banco en el que trabajaba mi padre por ejemplo o ir a agredir a una estudiante de la residencia donde trabaja mi madre.

Siguió mi poco entendimiento con el mundo el sábado con lo sucedido en Mestalla y el posterior pollo post-deportivo formado. Vayamos por partes: La violencia no tiene justificación jamás, sea cual sea la incitación, cosa que más de uno o no ha entendido, o ha vuelto a dejar de entender. El caso es que el Barça metió el 1 – 2 definitivo en el 93’ y tras hora y media aguantando insultos del público sumadas a las entradas chés, se fueron a celebrarlo y en pleno estado de euforia se encararon con el grupo radical valencianista y la respuesta de un burro, porque no tiene otro nombre, fue tirar una botella a Neymar. Dicha botella dio en Neymar, no hay más. Patética la simulación de algunos pero más patética e injustificable fue la actitud del burro, o burrito pues es incluso menor de edad y justificó su agresión a la euforia culé del momento. A todos los que justifican esto como provocación les pregunto: Cada vez que insultan a un árbitro, ¿está éste en su derecho a tirarles una botella? 




La mayor insensatez llegó desde el Comité de Apelación quien primero no sancionó el lanzamiento de una bolsa de pipas a Paco Alcácer (tratado como un enemigo por tener el deseo de ser ambicioso y querer luchar por más, no ser solamente un clase media) después sancionó al cafre de Mestalla con un “paquete” (y casi regalo) de 3.000 euros, reducido a la mitad por “haber encontrado al autor”. Permítanme la licencia de asegurarles que en vez de ser en Mestalla llega a ser en la capital de Andalucía y la gente que se va los fines de semana a hacer el amor al Estadio Olímpico necesitaría otro picadero pues volvería a acoger un evento deportivo tres milenios después. Y siendo como en el caso de Mestalla algo reincidente, (hace un par de años ocurrió con Messi, al que sacaron amarilla por perder tiempo...telita) ni les digo.


Podría hablar del derribo de la estatua de Franco en Barcelona, podría hablar de ese deseo de muerte de aquella señora antitaurina contra el chaval enfermo que no hizo más que ir a un evento cuyo fin era recaudar fondos para la recuperación del crío, pero ya tan lejos prefiero no meterme, no vaya a ser que el lunes aparezca uno con una careta de papel y tirándome una botella en la cara. 

viernes, 19 de agosto de 2016

Despedirse

Debe ser jodido despedirse de alguien a quien quieres y a quien no sabes cuándo vas a volver a ver. Esto va como un concierto, ¿no? Se despiden pero no se van del escenario primero, después se van del escenario pero al poco tiempo vuelven por el reclamo del público hasta que se van de verdad.

No es fácil despedirse. No es fácil ese último beso o ese último abrazo que parece eterno pero se queda en eso, en una apariencia. Te quedas enganchado a esa persona igual que intentas enganchar a las agujas del reloj para que no se muevan. Pero no hay fuerza humana que detenga el tiempo. Como decía Alejandro Sanz “el tiempo corre porque es un cobarde”. Y cuando esa persona se va, cada paso que das giras la cabeza buscándola para saber si ella también se ha dado la vuelta.

Nunca es fácil ni la despedida ni su tiempo posterior. Ese viaje de vuelta en el que se te juntan las emociones con los recuerdos, y en el que ya te entra la melancolía cuando sabes que no hay nada mejor que haber estado con ella sentado en los escalones de cualquier plaza, en las escaleras de cualquier calle desconocida para los dos. Eso es lo que tiene ella, que de cualquier situación normal y corriente, a distancia o cara a cara, te crea un contexto inolvidable, de esos momentos que jamás te salen de la cabecita: las cosquillas, las bromas, las “peleas” por ver quién paga la Aquarius…


Más difícil es aún cuando los dos llevabais esperando ese momento más de mil días, más de tres años. Más difícil es aún cuando fue breve, pero tan intenso. Una calada de Marlboro, un trozo de chocolate suizo, un sorbo de ron, un ratito de paz, de felicidad verdadera. Es muy difícil. Pero también parecía imposible que se cumpliera y se cumplió. Y me gustaría creer que fue la primera de muchas. Porque necesito acostumbrarme a sus despedidas. Porque algo tan bonito no se merece una sola despedida.

lunes, 25 de julio de 2016

Globalización

Es la era en la que más herramientas tenemos para crecer en todos los sentidos. Tenemos móviles que usamos para todo menos para llamar, tenemos tablets, tenemos televisiones inteligentes, y por tener tenemos hasta más vidas que un gato gracias al Candy Crush. Debería ser una especie de Edad de Oro para el humano. Y a veces pienso que más que crecer, estamos caminando hacia detrás.

Es la era donde más pluralidad se supone que existe pero nada más lejos de la realidad: en la televisión siempre salen los mismos periodistas que casualmente son los mismos a los que escucharemos un par de horas más tarde en una emisora de radio y justamente las mismas caras que nos encontraremos el día siguiente en cualquier artículo de opinión. Si por lo menos fueran gente serie pues mira… pero hasta que no me demuestren lo contrario, son periodistas que saben mucho de nada. Y mientras tanto, en el paro mucha gente válida que sabe un poco de todo.

Por decirlo de una forma bruta: es la era donde más canales para demostrar nuestro talento tenemos, y en donde menos talento demostramos. Es la era en la que Internet nos sirve para informarnos, para que los jóvenes sepamos de dónde venimos y hacia donde queremos ir, para demostrar de qué pasta estamos hechos. Y sin embargo no lo aprovechamos, y cuando por fin captamos un mínimo de atención, lo rematamos con un: “da igual que no tenga estudios, el año que viene voy a Gran Hermano y ya está”.


Es la era en la que queremos borrar las cosas malas que han ocurrido en el pasado, como si eso fuera a conseguir que alguien no sepa quiénes fueron Franco o Lenin. Y sobre todo, es la era en la que nos hemos convertido en adivinos: ya sacamos defectos a una situación o acontecimiento antes de que ocurra, pedimos la dimisión de una persona que todavía no ha sido nombrada para un trabajo por su forma de pensar o de vestir. Es la era en la que llegamos incluso a matar al que tenemos enfrente por ser X antes que ser Y.

Y como dijo Cicerón, “el pueblo que olvida su historia está obligada a repetirla”.

jueves, 7 de abril de 2016

Susanita tiene un ratón.

No me gusta hablar de política. Pero a veces no puedo evitarme porque es que si los políticos meten el cebo yo entro. No me gusta primero porque me incomoda, me parece algo bastante controvertido de lo que hablar. Y luego porque no sé de política, no soy capaz de defenderme con alguien que sepa hablar del tema.

 Susana Díaz Pacheco como todos sabemos es la presidenta de la Junta de Andalucía. Y por lo leído esta semana, parece que también se ha licenciado en Filología Hispánica. A la citada no se le ocurrió otra cosa que en el II Plan de Igualdad de Género en la Educación obligar a que usemos “población andaluza” en vez de “andaluces” y “alumnos y alumnas” en vez de “alumnos”. Primero habría que decirle a la susodicha que la lengua no es algo que tenga sexo, y segundo, que ella está haciendo algo que odiamos los andaluces: que nos obliguen a cambiar nuestra forma de hablar, que nos hagan dejar de ser nosotros mismos.

El tema del feminismo y la igualdad es algo que me llega a cansar hasta parecerme realmente aburrido. Obviamente me parece patética la violencia de género. Es algo muy rastrero. Y también que haya quien no sea capaz de ver que la mujer no es ni mejor ni peor que el hombre. Generalmente en el aspecto físico somos superiores a ellas, y en el aspecto intelectual ellas son mejores que nosotros. Pero hay cosas que ya rozan lo absurdo. Esta medida de la Junta se une a otras como las del ayuntamiento de Valencia de cambiar los símbolos de los semáforos porque es algo “machista”, criticar a Alejandro Sanz por defender a una mujer que estaba siendo agredida en un concierta que sea algo “machista”, que el género neutro del lenguaje sea algo “machista” y haya que usar la “x” y la “e” para referirnos al neutro, son cosas muy exageradas.

Como decía, la propia medida nos obliga a cambiar nuestra forma de hablar y de expresarnos. ¿Qué tiene de malo o de incorrecto hablar como me han enseñado mis padres, y mis abuelos enseñaron a mis padres, y mis bisabuelos a mis abuelos… y así toda la vida? Lo peor no es que te suspendan por hablar así. Lo peor es que da la sensación de que si no hablamos como se propone, ya somos unos machistas.


Ojalá Susana Díaz, que por cierto está más pendiente de Madrid que de la región que preside, hubiera tenido la misma contundencia con los Cursos de Formación y con los ERE que está teniendo con esta medida suya. Quizás ese sea el problema de Susana: por estar a otras cosas, no es capaz de ver que es la máxima representante de una comunidad que lidera el fracaso escolar, y que cuenta con el mayor número de denuncias por violencia machista, o lo más grave: que el himno de su comunidad menciona una de las dos expresiones que quiere prohibir: “andaluces, ¡levantaros!” Ya lo dice la canción: Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitín… 

viernes, 1 de abril de 2016

Sol.

Siempre se ha dicho que el mejor amigo del hombre es el perro. Una opinión personal que tengo es que el mejor amigo del ser humano es el sol. Sí, esa cosa brillante que está encima de nosotros durante muchos momentos del día.

¿Por qué? Bueno. Lo primero que tengo que decir es que el sol es el mejor amigo que hay. Siempre está hay con nosotros. O casi siempre. Hasta que se va a dormir. Si estuviera más pendientes de sus amigos que de sí mismo, posiblemente sería un mal amigo de sí mismo.

Otro motivo por el que reivindico la amistad con el sol es algo sencillo: siempre está ahí, siempre está callado pero está ahí dispuesto a darte apoyo: haga frío o haga calor. Estés contento o triste, está siempre hay para con sus rayos no dejarte solo. Y todo ello a sabiendas que es nuestro amigo más lejano. No hay nadie que viva más lejos que nosotros. Tan lejos que no podemos abrazarlo, pero él si tiene capacidad de sobra para poder abrazarnos. Abrazarnos tan fuerte que puede hasta perjudicarnos, que puede hasta quemarnos por el ímpetu de sus rayos.

Por ello, nosotros no podemos ir a buscar al sol. Pero el sol viene todas las mañanas a buscarnos a nuestra cama. Hasta los días que llueve, el sol abre la puerta de nuestro cuarto, levanta las persianas y nos da los “buenos días” cual madre o padre con sus hijos ya sean de cinco o de trece años.

Y el sol, nunca, pero nunca nos deja solos. Nos acompaña cuando el frío consigue pintar de nieve la ciudad, cuando nuestro cuerpo tiene una pelea eterna con el calor extremo o cuando hacemos un viaje a cualquier lugar del mundo. Quizás ese sea el mejor motivo que explique por qué es nuestro mejor amigo. Como dice la canción, nunca caminaremos solos, y ese nunca está directamente relacionado con el Lorenzo.



Igualmente, nuestro mejor amigo destaca por su fortaleza. El sol por obligación cuando se cae, consigue levantarse, sí o sí, es capaz de volver, y con más fuerza que nunca. Incluso cuando la tormenta trae la tempestad y golpea al sol, cuando la tormenta se va, ese sol maltratado volverá a traer la paz y la calma dentro de nosotros. 

domingo, 27 de marzo de 2016

El beso.

Todos los días era lo mismo. Él la esperaba en el sótano de su casa cinco minutos antes de ser las ocho de la tarde. Él sabe que ella no va a estar ahí, ni siquiera va a estar allí cuando sean en punto. Ella, juguetona como ninguna, aparecería cuando el número fuera capicúa: Las 20:02 horas. Él mira el reloj todos los días desquiciándose porque no le gusta que le hagan esperar, pero sabe que allí aparecerá, a sus espaldas en el sótano. Es capaz de reconocer quién es porque cuando ella llegue, va a colocarse a sus espaldas, e intentará asustarle soplando su nuca cuando esté a un paso de él. Y sabrá que es ella porque ese soplido seguirá teniendo sabor a café.

Cuando ambos sin mirarse sepan de la presencia del otro, será él quien pulse el play del equipo de música, y empezará el tango: “Si un mar separa continentes, cien mares nos separan a los dos”. Y cuando él se gire, se encontrará de golpe con ella, que pondrá una sonrisa, y le mostrará sus manos para que él las agarre y comiencen a bailar, mientras el tango no para de sonar con esa melodía juvenil cual dos niños corriendo traviesos por el parque. “Que en esta canción, derrite mi voz, así es como yo traduzco el corazón”.

El baile comienza. Y ambos comienzan a moverse por toda la habitación de forma lateral, con sus manos agarradas con toda la fuerza que les permitía su pasión, sonriéndose hasta que él le susurra el estribillo del tango: “Me llaman loco por no ver lo poco que dicen que me das, me llaman loco por rogarle a la luna detrás del cristal, me llaman loco si me equivoco y te nombro sin querer, me llaman loco por dejar tu recuerdo quemarme la piel...Loco, loco, loco, loco, loco”. Ella sonreirá y su cara se pondrá colorada, tan colorada que intentará callarle con un beso, pero él llegará a tiempo para separar una de sus manos y colocarle el dedo índice en sus labios como señal de silencio.





Pero ya no estarán pendientes del baile. Ella estará ya tan perdidamente enamorada que de un empujón le tirará al suelo, ella se caerá encima de él, morderá su labio por unos instantes y luego ambos seguirán bailando y dando vueltas por el parqué. El tango, que parece menospreciado y en un segundo plano, sigue pidiendo que le hagan más caso: “Pero si yo pudiera darte el beso sabrías como duele este amor”.







Ambos estarán allí, rodando juntos por el suelo, besándose, acariciándose, desnudándose, y escuchando tangos  hasta que ella se tenga que ir cuando la luz del sol aparezca por la ventana del sótano. Ella se marchará, pero antes de irse ella promete que volverá por la noche, y quedarán a la misma hora. Y cuando ella abra la puerta para irse, pronunciará su nombre, y dirá la última frase del tango, que ha vuelto a sonar de nuevo: “Para mi locura no existe una cura que no sea tu boca que abre el mundo que yo derrumbo si te marchas sola”.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Espalda del miedo.

Ya casi cuando la Macarena está poniendo la Cruz de Guía en la Campana, nos encontramos de nuevo con un atentado del Estado Islámico. Lo de nuevo casi podría ser discutible, porque desde el 11S, ha pasado en muchas capitales mundiales: Madrid, Londres, París, Nueva York, y ahora Bruselas. Es un buen momento para recordar que el miedo que ahora mismo sentimos cada uno de nosotros es el miedo que sienten a diario las personas que viven en países como Siria.

También es un buen momento para recordarles a algunas personas algo muy sencillo: ni todos los vascos son “etarras” ni todos los musulmanes son terroristas. En otra cosa no, pero en etiquetar a la gente somos líderes indiscutibles. Lo digo porque ya hay gente de derechas pidiendo que tratemos a los musulmanes cual judíos en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial. Es esto especialmente gracioso porque el Estado Islámico es un grupo fascista, y cuando les sueltas ese argumento ya están hablando de la URSS y de lo malo que es Pablo Iglesias. De hecho esta mañana en la M30 un grupo ultraderechista ya ha atacado una mezquita.

Después de lo de Paris en noviembre Bruselas puso la alerta máxima. A pesar de ello, todos éramos conscientes de que podía y de que iba a pasar algo así. Igual que si tras lo sucedido, aquí no vamos a cambiar el nivel de alerta, parece que estamos provocando a estos seres inhumanos a que ataquen nuestra tierra, cuando estamos en la semana que estamos, si sucediera algo aquí sí que sería una tragedia absoluta y más teniendo la cantidad de gente que se acumula en el centro de algunas ciudades de España.


¿Cómo se afronta esta situación? Bueno, me gustaría contar algo que puede no tener que ver, pero tiene y mucho que ver. En Reino Unido ayer tenían previsto estrenar un documental llamado “Arabia Saudí al descubierto” donde dicho estado no salía bien parado y donde se desnudaban todas sus vergüenzas. ¿Por qué relato esto? Porque Arabia Saudí es un país donde los DDHH no se cumplen, y es el principal aliado oriental de occidente. Por ejemplo España vende muchas armas a Arabia Saudí para combatir a ISIS. Pero claro, este tipo de cosas no gusta que se sepan. Ya saben, información es sinónimo de poder.

jueves, 17 de marzo de 2016

El que la sigue la consigue.

Todo al final se resume siempre a tener suerte. Y la suerte, pues a veces te viene y a veces no te viene. Pero hay algo de lo que no hay dudas: la suerte hay que buscarla. Puede parecer un comentario muy estúpido, pero aplicado a la práctica pierde la estupidez. La vida es más dura que el turrón, y hay mucha gente que se rinde a las primeras de cambio porque las cosas no les sale como espera o porque directamente las cosas no les sale.

La experiencia me ha enseñado que para conseguir que la vida te dé cosas, hay que estar ahí, hay que trabajar siempre, hasta cuando las cosas no te salen, porque al final te acabará saliendo, y yo precisamente no soy el ejemplo de una persona optimista. Yo que quiero ser periodista por ejemplo, y tengo los horarios que tengo, tengo que aguantarme todos los viernes por la tarde viendo cómo cuando la gente va vestida apunto de marcharse de fiesta yo voy camino a la facultad, y en clase no llegamos a ser la mayoría de los viernes ni diez personas.

Tener suerte tampoco es fácil, ojo. Puede llegar a ser algo bastante complejo, una apuesta de todo o nada, pasar de cero a cien o tener que elegir entre pastilla azul o pastilla roja. Y para tener suerte, además de trabajar hace falta otro pequeño acto: creer. Si no crees no vamos a ningún lado, y si no crees por mucho que quieras luchar por conseguir algo no lo vas a conseguir.  Creer no es simplemente proponerte algo y conseguirlo. Es sacar fuerzas de donde no las hay, creer en algo en lo que nadie va a creer y en lo que poca gente va a apoyarte.


Y el que la sigue, la consigue, aunque parezca que por mucho que la siga ni la huela, los únicos capacitados para poder suicidar a nuestros sueños somos nosotros mismos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Refugio para los que dan la cara y sanción para los cobardes (gobiernos) refugiados.

“Bajar el culo” es una expresión que usamos en el baloncesto cuando un equipo tiene la necesidad de aumentar su intensidad defensiva. 

La Guerra Civil en Siria empezó en 2011 y a estas alturas ya vive su quinto año. Más allá de la causa de la guerra, hay una consecuencia social que todos los seres humanos estamos viendo menos aquellos que forman parte de algunos poderes ejecutivos mundiales: la causa social. Muchas personas sirias o de otros países que se han visto involucrados en este conflicto huyen de sus países buscando un lugar donde poder reencontrar la felicidad y la paz arrebatada ya que ni siquiera son seguras saliendo de la calle..

Muchas de estas personas decidieron buscar en Europa mejor suerte a la obtenida en su país natal. Pero pronto se encontraron con la actitud pobre, patética y vergonzosa de la Unión Europea, que lleva mucho tiempo comprometiéndose a ayudar aunque la realidad es bien distinta: decidieron cerrar la frontera en Grecia, Hungría, Serbia y casi donde haga falta. La Unión Europea es tan consciente de su actitud que no es capaz de explicar porqué han cerrado dichas fronteras, e incluso algunas autoridades de dicha institución lo achacaban a su admiración por el Islam o por temor a que fueran terroristas. Aunque no solamente es la Unión Europea la que debería bajar el culo, ya que Estados Unidos en este asunto ha dicho más bien poco o nada.

Como los inmigrantes se encuentran las fronteras bloqueadas, muchos de ellos mueren ahogados por la pena y el sufrimiento, incluso mueren cerca de la orilla y otros muchos consiguen entrar en Europa, pero viviendo en unas condiciones patéticas, que llegan a ser hasta peores en las que vivían en sus países natales, sin agua potable, sin comida, sin luz y pudriéndose muertos de frío en cualquier lugar que encuentran.  Para que el papel del gobierno europeo no se discuta tanto, han decidido crear un Pacto, bastante ridículo por cierto, que por todo aquel que tenga empatía  y sensibilidad ya es conocido como Pacto de la Vergüenza.


Un ejemplo de esta actitud miedosa es el caso de España. Mariano Rajoy va con una actitud conservadora, que ni mucho menos es mayoritaria en el pueblo español, pero por la falta de acuerdos es lo que ha decidido el gobierno en funciones. Y es España como podría ser cualquier país. Es realmente triste que en una sociedad occidental como la nuestra que pretende ser tan abierta y tolerante, estemos excluyendo de ella a todo aquel que no comparta nuestra forma de pensar o nuestra religión, cuando sí compartimos con esas personas el tener una piel, dos ojos, dos brazos, dos piernas y un corazón, aunque esto último ya se ha demostrado parecer no tenerlo. Por favor, señores de la UE, toca acabar con toda esta pesadilla y bajar el culo.

Dibujo de @RockBallade_

viernes, 11 de marzo de 2016

¿En qué están pensando?

Como ser humano que soy, tengo la costumbre –mala costumbre, mejor dicho–, de creer que la multitud de personas con las que me cruzo todos los días, son personas que como yo, tienen una educación asimilada gracias a su padre, y gracias a su madre. Pero como decía, parece que no, que algo tan normal a mi parecer y al de una porción de la sociedad no es algo correctamente debido.

Es por ello que me cuesta comprender muchas cosas que han ocurrido esta semana: ¿en qué estaban pensando los actuales Reyes de España  cuando descaradamente dieron su apoyo a alguien que ya estaba siendo acechado por la sombra de la corrupción? ¿de verdad piensa alguien en este país que si quien tiene que dar ejemplo, osease, la corona, los políticos, los deportistas, los artistas, no lo da, los que lo pasamos mal para llegar a fin de mes vamos a acabar siendo los que demos ejemplo?


¿En qué estaba pensando ese imbécil con antecedentes por malos tratos para observar a una mujer con clara falta de amor a sí misma y en estado medio inconsciente para aprovecharse de ella, para violarla y para acabar con su vida satisfaciendo sus necesidades íntimas más profundas? ¿En qué estaban pensando los dos detenidos, que tras una pelea, deciden aprovechar la debilidad del otro contendiente de la pelea para debilitarlo, tirarlo al río y romperle las piernas y un brazo? ¿En qué estaba pensando el tan independentista, tan catalán y tan catalanes con pedirle al estado dinero mediante una ley que el mismo político se encarga de decir que jamás va a pedir? ¿En qué estaba pensando esos antipepitos para confundir a alguien con antipedritos y ya por eso creer que tienen derecho a agredirles, más cuando alguno de esos muchachos que activan antes el uso de datos del móvil antes que el uso del cerebro para pensar y actuar resulta que eran menores de edad? Qué mérito merecen a veces los padres, en serio. Nunca seré lo suficientemente agradecido con los míos como para darles las gracias por darme educación y por lo tanto, dignidad.


jueves, 3 de marzo de 2016

Mediocres buenos y mediocres malos.

Todos somos mediocres. Entiéndase lo que quiera decir. Ni somos unos desastres absolutos, ni tampoco somos unos Da Vinci, Gutenberg o Maquiavelo de la vida. Somos… Pues eso, normalitos. Ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. ¿Nos convierte eso en unos absolutos perdedores? Por supuesto que no. Es como todo. Depende de cómo se mire.

Una pregunta (y famosa frase de Kurt Cobain) me lleva comiendo la cabeza toda la semana: Si hubiera que elegir, ¿seríamos los peores de los mejores o los mejores de los peores? Aunque la respuesta en un primer momento pueda ser rápida e inmediata, cuando se la haces a un variado número de personas la cosa no es tan apabullante.

Depende de si somos unas personas ambiciosas o conformistas. Las personas ambiciosas se relacionan con los peores de los mejores, pues no se conforman con ser los últimos de la fila, quieren pelear y luchar para ascender escalones y convertirse en los mejores de los mejores, mientras que los otros cuando llegan a ser los mejores de algo se conforman con algo, como si fuera lo que más mérito tuviera en vez de seguir creciendo y querer siempre más.

Igualmente, para que los peores de los mejores se conviertan en los mejores, tienen la posibilidad de aprender de sus superiores técnicas, ideas o conceptos que les ayuden a crecer. Los mejores de los peores cuando llegan a su “cima”, se relajan y ya no tienen la intención de seguir creciendo, pues además no tienen ninguna referencia superior que se les ayude a crecer.

Se trata de elegir entre la vida cómoda o la vida dura: si eres conformista, agarras la vida cómoda, mientras si eres ambicioso, con ganas de abandonar la mediocridad, te aferras a ser el último de los mejores, pero con ganas de crecer, y crecer, hasta que tu nombre y lo que has conseguido sea la respuesta a la pregunta “¿quién es ese?”


martes, 23 de febrero de 2016

Blanqueo de Capital.

Hace unos meses un importante empresario deportivo español ya lo dijo: “raro es el que hoy en día no esté imputado por algo”. Si uno acude a internet para buscar qué es el delito conocido como “blanqueo de capital”, se encuentra con que es aquel mecanismo por el cual se pretende dar apariencia de normalidad a aquellos ingresos obtenidos de forma delictiva.

La corrupción es algo que ha existido toda la historia en todo el mundo. Pero en España ya la cosa se ha convertido en tendencia. Los políticos saben de esto un rato, ya sea Valencia, Madrid, Mallorca o Sevilla. Vaya donde vaya, hay un escándalo. Pero no pasa nada, aquí lo que importa son los titiriteros. Los artistas también siempre han intentado robarle unos eurillos a hacienda. Y hasta los deportistas se han visto envueltos en escándalos de esta índole. Es una pena que estas cosas ya estén empezando a dejar de ser noticia.

Lo cómico del caso es lo que ha pasado esta semana. Resulta que Vitaldent se ha visto implicada en un caso del ya comentado delito. Un comentario brutal en las redes sociales lo decía todo: “Pues resulta que en Vitaldent lo que menos blanqueaban eran las sonrisas”.

Poca cosa más ya nos puede sorprender. Ya la estamos liando tan parda que solo quedan cosas ya que rozan lo mafioso. Si mañana cuando se despierten se encuentran con que alguna ONG deja de ser organizaciones sin ánimo de lucro convertidas en organizaciones con ánimo de lucro e imputadas a causa del blanqueo de capital o que Ariel blanqueaba más billetes de 500 que ropa blanca no se extrañen ya: Esto es España, el país donde los titiriteros van a la cárcel en horas pero los políticos tardan años en ir a la cárcel porque “la justicia en España es lenta”.


Una última reflexión: la corrupción ha azotado muy fuerte al partido que ha ganado las elecciones. Han habido decisiones, dimisiones y destituciones, pero sin embargo el presidente del partido y segundo candidato directo para volver a ser presidente del gobierno no ha dicho ni mú, y ni siquiera nosotros pedimos su cabeza. ¿Nos hemos acostumbrado a que nos roben los bolsillos? Espérense a que acabe la lavadora hombre, que lo mismo los han blanqueado.

jueves, 18 de febrero de 2016

Dar que hablar.

Una noticia en las últimas semanas me ha sorprendido mucho. Resulta que en Arabia Saudí han prohibido el ajedrez entre los habitantes sauditas porque lo consideran como algo que no tiene ningún sentido y es más, consigue incitar el odio entre sus habitantes.

Me sorprende más todavía teniendo en cuenta que Arabia Saudí es el mismo país que prohíbe a la mujer conducir, o que encarcela a las féminas si por mera casualidad se les ve un dedo del pie. Tan increíble como cierto. Lo más triste es que esto no es algo exclusivo de este país, sino también ocurre en otros lugares parecidos llámese Irán, Israel o Pakistán.

Es curioso que en estos países se considere jugar al ajedrez como algo inútil pero lapidar a la mujer por cualquier cosa sea algo común. O que el ajedrez lo único que consiga sea incitar al odio, pero bombardear sin piedad algún lugar del planeta no lo sea. Supongo personalmente que en estos países prefieren que el niño no aprenda a jugar al ajedrez, ni que vaya a la escuela, pero con doce años sí que sepa aprender a montar un fusil o a tirar una granada,

Esta situación se debe a la expresión que escuché una vez de un padre a una hija: “Dar que hablar”. Que el niño no sea soldado o que la mujer no esté en la casa en estos países es considerado como una pérdida de autoridad por parte del patriarca de la casa. Y el hombre, tan macho y tan dominante, no puede ver peligrar su hegemonía en el hogar.


Los estudios científicos se ratifican en su idea de que el ser humano no utiliza siquiera el diez por ciento de su capacidad cerebral. Es una verdadera lástima que hayan pasado XXI siglos y sigamos siendo realmente tan imbéciles.

martes, 2 de febrero de 2016

GRAN MONCLOA VIP.

Tras el resultado de las elecciones generales del 20D y la actual situación post-electoral la directiva de Telecirco ha decidido crear un programa para aclarar cuál será el futuro dueño de Gran Moncloa VIP. En dicho formato están participando los candidatos de los partidos políticos que se presentaron a dichas elecciones.

El primero de los favoritos en salir ha sido Mariano Rajoy, que ha durado menos en la casa que el Madrid la Copa del Rey. Mariano ha abandonado la casa tras darse cuenta que nadie le hacía caso y desayunaba en una mesa aparte con el MARCA que tanto le gusta leer cada día. Aún así, tiene la posibilidad de volver y directamente apropiarse de la mansión. Antes de dejar la casa ha dejado un mensaje a sus votantes: “Muchas tardes y buenas gracias a los muy españoles y mucho españoles”.

Todo depende de Pdr Snchz, al que le han tendido una trampa. Ha entrado en la casa con su hermana Susana Díaz, sus padres y su marido Pablo Iglesias. Pdr tiene todo en su mano para poder gobernar la vivienda, pero su familia no acepta el matrimonio, alegando de Iglesias que deje los pelos en la bañera, sus continuas quejas de si echarle al café azúcar o sacarina o su empeño en querer aprender a hablar catalán. Lo que propone su familia es abstenerse para que gobierne Rajoy, ya que Pdr sabe que un gobierno con Pablo Iglesias significa su expulsión de la familia pues consideran que su matrimonio con Iglesias significa la ruina familiar.

Aún así, Pablo está celoso de Albert Rivera, y los celos entre los dos son mutuos. Aunque los dos aparentemente se lleven bien la realidad es totalmente diferente. Si Pdr se queda con uno, el otro no quiere quedarse. Pablo piensa al igual que gran parte de la audiencia que Albert Rivera es el hijo de Mariano Rajoy Vader, y que viene desde el lado oscuro de Génova, mientras que Rivera ve a Pablo Iglesias como un Satanás que quiere romper la tranquilidad de la casa y buscar la independencia de su habitación.

Ha pasado casi mes y medio desde que empezó el concurso y seguimos sin un ganador. Y por lo contado ya, no parece que vaya a haber un ganador dentro de poco. Quizás la clave sería que todos los contendientes de la casa dejaran de hablar tanto y empezaran a escucharse unos a otros. Ahí quizás esté la clave. Pero esto será en el siguiente programa de Gran Moncloa VIP.

sábado, 2 de enero de 2016

El lado oscuro de la Independencia.

Recordando estos días el deleznable arbitraje de Vicandi Garrido en Barcelona, se me viene a la cabeza una idea sobre cierto sector del pueblo catalán que tengo desde no hace demasiado tiempo. El colegiado fue tan descarado que sus decisiones recordaban a las que se tomaban en Madrid cuando Franco quería que el Madrid ganara, fuese como fuese.

No es ninguna mentira decir que la política ya no tiene líderes con carisma como eran Churchill, Roosevelt o Adolfo Suárez. El presidente en funciones de la Generalitat catalana Artur Mas no es una excepción. Mas pretende que su carisma se base en su legado, y que su legado sea ser el héroe que logró fundar la República Independiente Catalana. Para intentar lograr su misión, se aferra a su ya mítica “España ens (nos) roba”. Es muy fácil decir que te quieres ir porque te están robando, lo que no es tan sencillo es hablar de todo lo que se han llevado gente como la familia Pujol o todo el dinero que ha desaparecido dentro de su partido político. Supongo que para el señor Mas o tanto los Pujol como su partido o los considera españoles, o no es que hayan robado nada, simplemente se lo han llevado prestado y ya lo devolverán. Ya lo decía Göbbels, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Probablemente tenga razón Artur Mas diciendo que España les roba. Pero España, por esa regla de tres, roba en Cataluña, roba en Andalucía y roba en Canarias, y ni en Andalucía ni en las islas afortunadas nadie ha levantado demasiado la voz. Como decía, Artur Mas quiere pasar a la historia y salir en todas las fotos. Lo curioso llega cuando su partido, tan independentista, se presenta a las elecciones generales en España. Lo curioso, es cuando quieren marcharse de España sin salir de la UE, quieren seguir recibiendo ayudas en sanidad y en educación. Quieren irse de España porque según ellos todo lo que tienen es cosecha propia, como si España no hubiera aportado nada a su patrimonio. Mas podría recordar que en las elecciones no tuvo mayoría ni de votos ni de escaños, y que para conseguir la mayoría en el Parlament, lleva tiempo intentando pactar con gente de extrema izquierda con la CUP, quienes encima les quieren reír las gracias a Convergencia con un irrisorio empate a 1515 votos en su asamblea. Tampoco se termina de entender la postura de Esquerra Republicana en todo esto. No se entiende cómo un partido de izquierdas moderado se quiere unir al proyecto de independencia junto a un partido que apuesta por muchos recortes y pocas explicaciones. O sea que Artur Mas quizás no debería salir por la puerta grande y a hombros cuando tuvo que recurrir a un partido con la ideología totalmente opuesta al suyo.

El pueblo también habló. En las últimas elecciones se demostró que hay una clara división entre los partidarios de irse de España y los que quieren quedarse. Y dentro de los independentistas también existe el mensaje de odio hacia los españoles. ¿Odio por qué? Nadie lo sabe exactamente. Según ellos, les miramos como apestados. Suena irónico cuando son ellos los que quieren marcharse de nosotros. Son ellos los que se han creído el cuento de que con la independencia van a ganar, cuando su presidente ha faltado mucho el respeto y a propuesto poco. Quizás cuando quieran cambiar su opinión sea demasiado tarde, y ojalá que no.


Habría que recordar que en Cataluña viven 7’5 millones de habitantes. Si consiguen su independencia, tendrán un gobierno formado por un partido de derechas con un carácter semifascista, un partido de izquierdas, y uno de ultraizquierdas, o sea que de ahí puede salir de todo menos algo bueno.Y el pueblo catalán, como el español, necesita estar ahora más unido que nunca, para poder recuperarnos de la crisis lo más pronto posible. El pueblo catalán necesita un presidente que dé la cara por ellos con medidas, y no alguien que por ser presidente se crea que habla en nombre de todos sus ciudadanos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Pura pasión.

Esta semana en Sevilla no es una semana cualquiera, y no es por las elecciones. Si usted es sevillano, o si usted no lo es pero es simpatizante del Real Betis Balompié o del Sevilla Fútbol Club, sabrá que mañana a las ocho y media de la noche el corazón de la capital andaluza se va a parar cuando un silbato suene. El derbi, posiblemente uno de los más interesantes por el hecho de que el Betis es el peor local de la Liga y el Sevilla es igualmente uno de los que aún no ha conseguido ganar en la competición liguera. Aún así, el derbi tiene muchos más alicientes.

Empezando por el equipo que juega en casa, el Betis llega enrabietado al derbi. Enrabietado por el hecho de que el año pasado no hubo derbi porque estuvo en el infierno recapacitando sobre los errores que cometió en el pasado y que no debe volver a cometer. Enrabietado porque sus últimos derbis acabaron con una dolorosa eliminación en la Europa League por penaltis, y una herida que se profundizó más con ese doblete de Kevin Gameiro en el Domingo de Ramos. Quiere el Betis levantarse, y para ello viene capitaneado por Joaquín. El portuense, que de estos partidos sabe mucho, quiere romper con la estadística de que el Betis en las últimas tres décadas solo ha ganado cuatro veces en Heliópolis al conjunto de Unai Emery. Acompañado de Joaquín viene gente como Dani Ceballos, novato en el derbi, o Rubén Castro, que contra el equipo nervionense no ha tenido demasiada fortuna. También Pepe Mel querrá romper la mala racha, ya que en casa no ha sido capaz de ganar a los de Nervión, y fuera de casa solo ha sido capaz de ganar una vez y llevarse dos goleadas. Junto a ellos, más de 50.000 personas que quieren llevar en volandas a su equipo a pasar una Navidad con inmejorable sabor de boca.

Frente al Betis no se planta un cualquiera. Se planta el probablemente segundo mejor equipo del mundo por detrás del FC Barcelona en lo que a títulos se refiere. El tetracampeón de la Copa de la UEFA no llega al Villamarín en su mejor momento, pero ya se sabe que el Sevilla saca lo mejor de sí cuando la cita se lo pide, y la cita se lo pidió ante el Madrid, ante el Barcelona, y ante la Juve, equipos que salieron malparados ante las ganas de resarcirse que tenían los sevillistas. Además, si el Betis ha tenido mala suerte en casa contra el eterno rival, para los de Nervión tiene un sabor especial: ganaron la eliminatoria europea, y allí casi certificaron el descenso de los verdiblancos. Para callar las bocas de aquellos que dudan de ser el equipo de la casta y el coraje, en la portería estará Sergio Rico, quien en los últimos partidos está sacando lo mejor de sí. Junto a él estará Konoplyanka, uno de los extremos más prometedores de todo el panorama europeo, sirviendo balones para que de cara ante el gol salte la dinamita pura de Gameiro y Llorente para que los casi 1500 sevillistas que habrán en el estadio bético exploten toda su alegría.

Y además de todo ello, los béticos y sevillistas que ya no están, se merecen un derbi sin hostilidad, sin insultos,  sin violencia, en el que gane quien gane y pierda quien pierda, el único ganador que debe haber en el partido debe ser el fútbol. Mañana a las ocho y media, preparen las pipas y las uñas, vuelve el derbi a Sevilla.

 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Brindando con el demonio.

Para ser sinceros, no sabía sobre qué escribir. Tengo ganas de escribir muchas cosas, pero siempre acabo desechando todas las ideas. Tengo ganas de escribir sobre las elecciones del próximo domingo, sobre lo especial que es esta semana en la capital hispalense por el Betis – Sevilla de este sábado, sobre el menosprecio que un profesor de Ciencias Políticas hizo a los andaluces en el famoso debate a cuatro, etc. Son muchas ideas, pero cuando uno mira al almanaque, se da cuenta que falta un suspiro para que se acabe el año.

Quizás debería hablar del año a nivel genérico, pero eso ya lo harán otros que tengan mucho más talento que éste que les escribe, por ello prefiero hablar de estos 365 días a nivel general. Desde hace tiempo mantengo la teoría de que los años impares acaban siendo para mí mejores que los años pares. Y el año que vamos a dejar atrás dentro de nada no es una excepción. Posiblemente ha sido el año más difícil. Ya saben, ese demonio conocido como segundo de Bachillerato.

Ese demonio ha convertido la primera mitad de este año en un caos, pero bendito caos, pues este caos me ha hecho poder estar estudiando periodismo, que es algo que llevo soñando casi desde que tengo razón de ser. La mejor forma de resumir cómo ha sido esta relación de amor – odio con el último curso preuniversitario se lo explicaré con una anécdota. A finales de mayo, tuve que ir a Madrid para la entrega de un concurso literario. Finalmente, no salí premiado de ellos, y en ese momento solo deseaba que me partiera un rayo. En ese momento yo creo que en estas cosas mágicas que tiene el destino recibí un Whatsapp: “quillo, ¡que lo has aprobado todo!” Esa persona que tenía información exclusiva –una fuente que decidió acompañarme en el viaje por Periodismo– acabó dando en el clavo. La única pega que le pongo a este primer punto es el hecho de que mi instituto no quisiera tener un acto de graduación. Una lástima que una relación tan linda acabe con tanta frialdad.
Cosas como este caos, nos enseñan una de las lecciones más importantes que el ser humano aprende. Hay muchas veces en donde las cosas no nos sale bien a pesar de que pongamos todo nuestro esfuerzo y dedicación, y como no salen de forma satisfactoria, pensamos en tirar la toalla, desistir y rendirnos, La vida es cierto que a veces te quita, y a veces te da, pero por regla general, nos trata como la tratamos, y si la acariciamos, a pesar de que en un primer momento nos dé la espalda, nos va a acabar devolviendo la caricia.

Una reflexión creo que merece también la selectividad. Es fácil decir esto cuando se ha aprobado ya las Pruebas de Acceso a la Universidad, pero creo que deberíamos plantearnos si la estadística de que el 90% del alumnado aprueben estos exámenes dicen algo bueno del estudiante, o dicen algo malo de estos controles. También es considerable el debate cuando hay algunas asignaturas como Inglés, Latín o Griego en las que los exámenes no tienen un nivel de dificultad intermedio: o muy sencillos, o con un nivel bastante complejo. Aún así, entiendo a todos esos aquellos que este año o los siguientes van a estudiar un año tan agobiante y que acuden ante la PAU con el pensamiento de “yo voy a ser de ese 10% que va a suspender”, yo he sido uno de vosotros.


Para cerrar este desahogo, permítanme decirles  algo. La única manera de poder cumplir los sueños es luchar por ellos. Hay sueños que parecen tan inalcanzables que ya hasta desistimos de ellos. Yo veía más cerca tocar el cielo que entrar en la carrera, y lo he conseguido: toqué el cielo la madrugada de septiembre que supe que había entrado en esta maltratada carrera. Por todo lo anterior, luchen hasta desgastar toda su energía: si las cosas salen mal, no tenemos nada que reprocharnos a nosotros mismos. Pero si sale bien, es una auténtica lección de superación y satisfacción.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Magia en la onda.

Dieciocho de abril de 2007. Minuto veintiocho y tres segundos de la primera parte, ida de semifinales de la Copa del Rey. El Barcelona va ganando al Getafe en casa 1-0 con gol de Xavi. Messi agarra la pelota en su propio campo, apareciendo Nacho para quitarle la pelota al momento. Se libra de este primer zaguero con un caño, pero inmediatamente se le aparece Paredes, que se ve regateado con un toque para salir por su izquierda. Messi arranca endiablado camino a la portería rival. Nacho va con él todo el rato tratando de pararle mediante una falta, pero no es capaz de cumplir su cometido, y aparece junto a Nacho los dos centrales, Alexis y Belenguer. Este triángulo improvisado se ve roto con mucha facilidad con dos toques fríos pero elegantes del extremo argentino y entra en el área donde se encuentra con el portero, a quien también gambetea con el último quiebro antes de casi sin ángulo, mandar el cuero a la red con su pierna mala. El Camp Nou se echa las manos a la cabeza con lo que acaba de ver y saca el pañuelo blanco pidiendo puerta grande para La Pulga Atómica. Su entrenador esboza una sonrisa pícara y sus compañeros corren detrás del joven para felicitarle con un cariño más grande del habitual.

Esta historia nace de ese dieciocho de abril por la mañana. Sergio tiene cita con el doctor. Sufre desde hace varios días un escozor molesto en sus ojos que le impide estar concentrado en las clases de la facultad. Aún así el confía en que es una tontería, algo que se puede tratar con unas pastillas o con unas gotas para los ojos. Por esta excusa Sergio tiene que salir más temprano de lo habitual de la facultad de arquitectura. Tiene que coger un par de autobuses que lo lleven desde la universidad de Deusto hasta Kursaal, donde está la consulta del doctor Urtasun. El primer autobús no va demasiado lleno. Es un autobús con un ambiente muy alegre gracias a los niños que han salido con su guardería para dar un paseo por el centro de San Sebastián y apreciar ese paisaje tan verde que caracteriza a esta tierra. Al llegar a la parada del Paseo de Anoeta el ambiente de los niños se ve silenciado al ver que entra un hombre con olor a tabaco y alcohol en el autobús que no se puede sostener por sí solo y se apoya sobre la barra de acero que hay al lado de ambos laterales del vehículo. Antes de apoyarse sobre ella deja las dos bolsas que llevaba en su mano izquierda sobre un taburete que hay encima de varios asientos. De una de las bolsas cae hacia el suelo una importante cantidad de vodka que salpica a varios de los pasajeros, los cuales abandonan esta zona en busca de un asiento más seguro. El vagabundo aguanta un par de paradas antes de salir del autobús, y es entonces cuando se restablece el clima de paz y tranquilidad. Trece minutos después de montarse en el autobús Sergio sale predispuesto a coger el otro coche. Cuando sale se topa con un ataque repentino del sol, y se pone sus gafas para protegerse de él, aunque también le crea efectos negativos por ese dolor en su vista. El otro autobús está ahí esperando. Es su primera parada, y suele ir siempre mucho más repleto. Es aquel que transcurre hasta el final de la Bahía de la Concha. Este autobús siempre suele estar habituado por el acento extranjero de los turistas ingleses, franceses y alemanes. Sergio abandona este autobús diez minutos aproximadamente. Cuando llega al Kursaal atraviesa el mercado de la ciudad donostiarra y se mete por sus calles céntricas buscando un bar donde poder tomar algo rápido. Encuentra un local donde hay un cartel que le llama la atención: “Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados. Luchar, reír y vivir, esa es la clave”.

—Hola buenos días, a ver si me puedes dar cuando puedas una CocaCola y un pintxo de patatas ali-oli—saluda el estudiante.

—No tenemos CocaCola, pero te puedes tomar una Pepsi. —responde la joven camarera, quien empieza a mostrar el sudor por su frente tras tanto ajetreo y signos de cansancio. —

Sergio acepta la respuesta y le da las gracias por la sugerencia, aunque para sí mismo detesta esa frase tan repetida ya de “no hay CocaCola, pero hay Pepsi”. Cuando se marcha la muchacha mira al reloj. Ya son las 14:25, cuando la cita es dentro de veinte minutos. El joven hace tiempo mientras le traen su pedido mirando apuntes en su tablet y observando planos de algunos edificios que han estudiado en clase. El último autor al que están estudiando es a Calatrava. Su profesor admira del arquitecto que es un ejemplo de lo que está ocurriendo en España, donde es criticado por su excesiva modernidad, pero a la par es un autor que ha trabajado en varios lugares del mundo con gran renombre como Nueva York o Porto. De fondo el estudiante escucha con un volumen no demasiado alto una radio musical, donde suena Gloria Gaynor con su eterno I will survive y las carcajadas procedentes desde la cocina, donde esperan a que el local se llene para centrarse en las demandas de los clientes. Sergio ojea la tablet durante un par de minutos hasta que es interrumpido por la camarera que trae el pintxo y la bebida además de la factura. Se bebe la bebida de un tirón. Está seco, y cuando se la acaba suelta una interjección de alivio. Prueba las patatas. Están muy duras y amargas, pero el ali-oli alivia el sabor gracias a su dulzura y gracias a su pícaro picor. En menos de cinco minutos el futuro arquitecto se ha zampado aquello, y con un gesto levantando la mano busca la atención de la sirviente. La encuentra. Pregunta cuánto le debe y la respuesta en esta ocasión es más escueta que la inicial: “son 3’80 euros”. Sergio busca en su cartera de piel y no tiene suelto. Cierra la cremallera de esta parte y busca en la billetera. Solo tiene un billete de cinco. Se lo entrega y con una afable sonrisa pide que se quede con el cambio.

Cuando Sergio sale de la cafetería, se encuentra con la sorpresa de que en un abrir y cerrar de ojos ha comenzado a llover en Donosti. “Guipúzcoa es así” piensa para sí mismo. No tiene paraguas, y sale a la carrera, Cuanto más corre, más aprieta la lluvia. Busca un lugar cubierto donde poder estar hasta que pase el chaparrón. Piensa en el mercado, y hace el amago de acercarse, hasta que se siente frenado por las agujas del reloj. “El mercado a esta hora ya habrá cerrado”, vuelve a pensar, esta vez en voz alta. Se acuerda de un centro comercial que hay justo enfrente de él. Sale corriendo al trote, la lluvia ha escampado, pero esprinta por si vuelve a aumentar la intensidad de las precipitaciones. Entra en el centro comercial. Es un lugar muy austero, con pocas tiendas, las cuales la mayoría están cerradas. Sergio gira toda la planta para coger las escaleras mecánicas y subir a la planta de arriba. Se encuentra con más de lo mismo, salvo la excepción de una cafetería. La cafetería parece la oveja negra del centro comercial. Es un lugar más alegre, que presume de más alegría en sus luces, e incluso tiene una terraza que por las noches se convierte en una discoteca. Cuando Sergio se plantea volver a la primera planta y emprende nuevamente el camino hacia las escaleras un grito desde lejos le frena.
— ¡Sergio!

— ¡Qué sorpresa, Doctor Urtasun! ¿Cómo le va? ¿Qué hace usted por aquí? —responde el estudiante, alucinado por la escena.

— Pues he tenido una mañana muy ajetreada, y el último paciente no ha podido venir justificando que tenía un compromiso de trabajo y ha tenido que volar de inmediato a Bruselas para atender ese compromiso, y he decidido tomarme un descanso. — contesta el médico. Luce un polo verde manzana y unos pantalones vaqueros muy juveniles, que para nada desentonan con ese pelo liso y canoso. — Tú y yo tenemos cita esta tarde si no me equivoco, ¿no?

— No, no se equivoca doctor. Me tiene que dar los resultados de aquellos informes que me hizo hace un par de semanas por el tema de la molestia que tengo en los ojos.

— ¿Te importa que hablemos aquí? — El doctor cambia su mirada amable por un semblante más serio. — No es nada fácil lo que tengo que decirte. Por más que busque la manera de decirte esto, no la encuentro.
El joven asiente. La repentina seriedad del doctor le ha metido el miedo en el cuerpo. Sus ojos duelen aún más, y ya no parecen tan confiados de que sea nada grave. Ahora parecen temerosos, casi llorosos, con mucha adrenalina y ansiedad encerrada dentro de ellos. El día soleado de repente se ha oscurecido, tal vez preparándose para lo peor.

— Lo que tengo que decirte no es sencillo. Eres joven y quizás este sea el golpe más duro de lo que llevas de vida. Aunque tú y yo creíamos que el problema en tus ojos es algo que tenía fácil solución no es así. — empieza su locución el médico, tratando de ser cauto con las palabras, intentando elegir la mejor manera para explicarlo.

—Señor Urtasun, dígamelo ya, sin rodeos. No pierda usted el tiempo en decirme tonterías, ya he comprendido por su tono que es algo grave, así que por favor se lo pido, suéltelo ya. — interrumpe un Sergio que empezaba a sentir sus ojos llorosos. 

—Hemos notado en los informes que estás empezando a sufrir algunos síntomas de la retinopatía diabética. Me gustaría hacerte unas preguntas sobre si sientes algunas molestias y que me respondieras con un sí o no ¿vale?

Sergio, totalmente k.o, totalmente perdido, asiente, aunque ya ha perdido toda la preocupación pues está muerto de miedo.

—¿Te has levantado sintiendo hemorragias en tus ojos?

—Sí.

—¿Has notado que tu vista se ha ido nublando de menos a más con el tiempo?

Sergio asiente.

—¿Se han formado pequeñas ampollas en tus ojos?

El estudiante vuelve a asentir.

—¿Notas como si la retina se te hubiera inflamado?

Misma respuesta. Sergio empieza a llevarse las manos a la cabeza, desesperándose sin entender nada.

—Creo que con esto tenemos más que suficiente. Aún así, antes de decirte lo que te voy a decir, me gustaría decirte que quiero que seas fuerte, y que si necesitas cualquier cosa estoy a tu disposición. —El doctor coloca sus experimentadas manos sobre las de su paciente, que no encuentra consuelo ni explicación a lo que está pasando. Hay un breve momento de silencio. Ese silencio. A veces necesario y que te invita a la paz, y otras veces tan incómodo y peligroso. —La retinopatía diabética es una enfermedad que afecta a la vista. Puede darse a veces por casos de genética familiar, aunque en tu caso no es así, pues en tu árbol genealógico no hay ningún caso así. Es una enfermedad que puede depender del tabaco o de la hipertensión arterial. Son casos que se pueden curar con los rutinarios exámenes oculares. Pero tu caso es distinto.

—¿Por qué lo dice doctor? —El pánico se ha llevado por completo la voz de Sergio, y su pregunta casi suena a a susurro.

—Porque en tu caso la causa es el mal control de la glucemia. Y porque tú nunca has sufrido problemas de vista hasta ahora, por lo que nunca has necesitado pasar exámenes oculares. Y las hemorragias ya han tenido un desarrollo que afecta a tu vista, y la está nublando. Y como te he preguntado antes, es algo que va de menos a más. De un momento a otro vas a sentir tu vista bloqueada por completo, vas a perder más del 95% de tu visión.

Se hunde. Sergio no puede ni mirar al doctor. Agacha la cabeza atrapada por sus dos brazos. Las lágrimas que solloza son tan tristes que incluso parecen tintadas de sangre. El bar ha pasado de ser la terapia de los borrachos a la peor de las consultas. La música se ha apagado, las risas se han silenciado y Sergio involuntariamente se ha convertido en el eje de la atención. El señor Urtasun como puede se lo intenta llevar a su consulta. Su experiencia le avala, sabe que allí tendrá más intimidad y quizás tendrá un espacio mejor para consolarlo. Pero su experiencia también le achaca el error de haberle dado el golpe más duro de su vida allí. Los médicos tienen la profesión más dura del mundo. Viven las veinticuatro horas de todos los días del año jugándose la vida o la muerte de muchas personas. Por muchos intentos del doctor, Sergio no encuentra consuelo. Lo va a tener que dejar todo, de golpe. La carrera, sus sueños… se siente un ser inútil, que a partir de ahora va a depender de unas gafas de sol, de un perro guía y de los sonidos de los semáforos. Sergio no va a poder volver a disfrutar del buen juego del Barça, no va a poder volver a gozar de los ojos de Katy Perry ni va a poder volver a ver de forma lúcida la bahía de la Concha, su bahía.

—Sergio, sé que es muy complicado ser tú en este momento. Es una putada. Si tuviera que elegir cuál de los cinco sentidos no querría perder elegiría la vista, porque la experiencia de tantos años de medicina me ha enseñado lo dura que es la vida sin poder ver cuál es el camino que tenemos que seguir. Sé que te vas a sentir solo, que ni tus padres, ni tus amigos, ni siquiera yo te vamos a poder consolar, pero tienes que sacar de esta situación lo mejor de ti mismo, sacar toda tu fuerza de voluntad y salir adelante. — El doctor Urtasun a pesar de ser un hombre amable, no suele ser un hombre de muchas palabras. Representa muy bien ese carácter de persona con las ideas muy claras y directas.

—Doctor, muchas gracias por sus palabras, pero sinceramente lo que más me apetece ahora mismo es marcharme a casa, meterme en la cama y no volverme a despertar, porque nunca he tenido en mi vida una pesadilla, y esta además de ser la primera y quién sabe si la última es la más dura. Tengo toda la vida por delante, y tengo la sensación de que me ha caído una losa, que en cuanto deje de ver, que puede ser dentro de un minuto, una semana o un año ya por mucha compañía que tenga alrededor, no va a haber nadie que no me haga sentir solo. — El proyecto de arquitecto hace rato que ya ha parado de sollozar, aunque ahora mira con la mirada perdida, buscando el punto muerto en su interior para preguntarse porqué le tiene que pasar esto a él.

—Lo entiendo. Si te quieres ir, adelante. Sin embargo, antes de que te vayas me gustaría entregarte algo. Quizás para ti no tenga mucha importancia, pero para mí es un tesoro, y quizás sea una forma de mostrarte un futuro optimista. — De su cajón saca una radio pequeña, La ajusta al dial 102.5 de la Frecuencia Modulada y se la entrega. — La radio es como la literatura, es un mundo de fantasía que solo sientes en tu mente. En la literatura o la lees o te la leen, y la radio, al igual que en la literatura, consiste en una persona que te cuenta una historia, que acaba en un final feliz con perdices o en un final triste como Romeo y Julieta, pero siempre tiene un final con una moraleja, y a mí me gustaría transmitirte la moraleja de que aunque creas que vas a caminar solo, si llevas contigo la radio no es así. Sé que cuando te sientas mejor vas a coger la radio, y es en ese momento cuando lo que hace mágica a la radio te va a enamorar de ella.

Sergio la acepta sin responder nada. Su espíritu ya no está allí. Se levanta, se encamina hacia la puerta del edificio, pero antes de marcharse, una última frase del doctor Urtasun le llama la atención: “Anda, estrena la radio, que en un cuarto de hora juega el Barça, y no te va a dar tiempo de verlo empezar”. El joven suelta sin querer una sonrisa irónica, como si eso fuera lo que más le importaba a él en ese momento. Al contrario que pasó en el trayecto de ida, Sergio se deja caer por las calles de la capital donostiarra. Se cruza con muchos conocidos que le saludan, pero él no dice nada, porque siente su alma deprimida. La noche ha irrumpido en la ciudad de forma tan brusca como la noticia le ha partido el alma.

Cuando por fin se logra sobreponer un poco, vuelve a recaer al encontrarse con la playa. “¿Será la última vez que te vea” se pregunta. Vuelve a agachar la cabeza y mete sus manos en el interior de los bolsillos de los vaqueros, cuando siente el contacto con algo. Decide sacar ese algo y es el objeto entregado por el doctor Urtasun. Recuerda la frase lapidaria con la que le ha despedido. Y la coge para enchufarla a sus auriculares. Tenía razón el señor Urtasun. El partido ya ha empezado. Ya ha pasado más de la mitad del primer tiempo cuando dicen que ya va ganando el equipo culé con gol de Xavi Hernández. Pero justo cuando están terminando de narrar el resultado ocurre algo atónito.

“¡Ojo Messi, ojo Messi, qué gol, qué gol, qué gol…! ¡Gol! ¡DIOS MÍO, DIOS MÍO, DIOS MÍO, GOOOOOOOOOOOOOOOL, del Barcelona, DE LA PULGA, DE LA PULGA ATÓMICA, DEL NUEVO REY DEL FÚTBOL, DE LEO, DE LEO, DE LEO, MEEEEEEESSI! “Al veintiocho de juego de la primera parte, Messi enciende las luces del Camp Nou, monstruoso, ¡qué bueno, qué bueno, qué bueno que viniste pibe! Sorteó a dos, a tres, a cuatro, gana la línea de fondo, y manda la bola a la misma gloria. Otro barrilete cósmico, otra aparición, otro coloso, un nuevo rey, simplemente, Messi, F.C Barcelona 2 – 0 Getafe”.

En ese momento Sergio ya vive enganchado a la radio. Sin darse cuenta, lo que el doctor Urtasun le había dicho se ha hecho realidad, se ha cumplido. Vive este momento con tristeza, pero la radio le ha dado toda esa adrenalina y chute de alegría que necesitaba. Sergio sabe que a partir de ahora van a haber momentos buenos y malos, pero a partir de ahora va a tener algo en lo que apoyarse para salir adelante. Algo que no se puede ver, pero es un mundo más espectacular que aquello que podemos ver.