domingo, 13 de octubre de 2013

Diez mil miradas para diez mil canciones con diez mil sensaciones.

La música es esencial por diversos motivos: es la mejor droga que nos ayuda a revitalizarnos cuando tenemos un mal día. Nos da energías que sacamos de la nada, gracias a la adrenalina, cuando nos sentimos rendidos por agotamiento. Si todo esto a usted, querida persona que está leyendo esto, le sirve de poco, le añadiré que la música también sirve como resaca perfecta de las malas borracheras amorosas. Sin sufrimiento no hay felicidad, y el sufrimiento que la música ofrece son un par de tímidas lágrimas que caen de nuestros ojos marrones recordando el millón de luces brindado por una persona que en su día lo fue todo para ti, y hoy ya no es nada. No es nada, y un día fue el millón de luces que te dio todo, aquella persona que era la actriz protagonista de tu teatro, y hoy no es nada, ni como actriz principal ni como actriz secundaria. Hoy solo es la ceniza que queda en el suelo y que el tiempo se encargará de barrer.
Este es el puntito de nostalgia que ofrece la música. Un puntito rodeado de alegría marcado en un entorno de pianos y guitarras eléctricas que suenan a estrellas fugaces con forma de lunares marcados en tus venas. ¿Y qué hay detrás de las venas? Seguramente estarán los miles de tarareos de aquellas mismas canciones con las que nos vamos a dormir, y nos levantamos horas después. Sonará a locura, pero hay gente, como un servidor, que simplemente ama a la música porque muchas veces las letras que estas ofrecen, ayudan a decir cosas que no somos capaces de decir con nuestra propia garganta. Porque muchas veces funciona como amiga, y otras como enemiga, pero esa enemiga que sabe que detrás del odio se esconde la necesidad de un abrazo. Aquella que sabe que por mucho que las cosas giren, ese odio empieza y acaba en el punto de origen, en el cero, en que todo comenzó.

Amo la música simplemente porque me parece algo transparente, como un ser humano. Podrán decir alguno de ustedes que la música no tiene ningún tipo de alma. Seré un loco, un masoquista, un irracional, pero para mí el propio alma de la música, se llama música, y cada día que pasa, se mantiene mucho más viva que nunca.

PD- Esto va por las 10.000 visitas que recibe este humildísimo blog. 10.000 gracias a todos los que hacéis esto posible. Muchísimas gracias a los que leéis todo lo que gira por mi corazón, por mi cerebro. Y simplemente, sois grandes.